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RESPONSABILIDAD DEL NUTRICIONISTA FRENTE A LA SOCIEDAD

Los últimos 5 años han sido significativamente auspiciosos tanto para la Ciencia, como para el profesional de la Nutrición. En el Perú, como en la mayor parte del continente, la posición del Nutricionista/Nutriólogo (dependiendo de la denominación del país) en los equipos interdisciplinarios de salud y su imagen ante la sociedad han crecido positiva y vertiginosamente.  Este crecimiento ha ido a la par de la consolidación de una idea básica y, por supuesto, científicamente validada: “sin nutrición oportuna y científica, el individuo aparentemente sano no vive bien; mientras que el individuo enfermo no será capaz de recuperarse rápida y oportunamente de una enfermedad; de hecho, aunque exista recuperación, sin Nutrición está será más larga, más costosa y más desgastante para el paciente”.

 

Los profesionales de la Nutrición estamos como nunca antes en nuestra historia, en la vitrina del mundo. La Ciencia de la Nutrición es un área del conocimiento que cruza transversalmente a todas las demás áreas de la salud; esto aunado a la incorporación de conceptos de bioquímica Nutricional nos están poniendo en el lugar que nos correspondía desde hace mucho. No en vano, el número de pacientes que acuden a consultorios (en algunos países se los llama clínicas) particulares para atenderse por problemas asociados con la Nutrición ha crecido exponencialmente. En este contexto, también se ha visto mejoras dignas de reseñar: si antes el paciente solo acudía porque se sentía enfermo y normalmente solo acudía por tratamientos para reducción de peso, ahora acude por situaciones patológicas sustancialmente más complejas; en un futuro no muy lejano esperemos que acudan por la necesidad de contar con un Nutricionista/Nutriólogo de cabecera en cualquier situación de su vida.

Este apogeo reciente no es casual, es el resultado de la conjunción de varios factores que empleados apropiadamente podrían convertirlo en estructural y no simplemente coyuntural. En primer lugar, la internet; gracias a ella la disponibilidad de conocimiento actualizado se multiplica por minuto sin importar distancias o barrera física alguna, no solo ello, también ha crecido la posibilidad de que este conocimiento pueda ser intercambiado con colegas en cualquier parte del mundo y en tiempo real. En segundo lugar, las redes sociales; sin bien es cierto la internet ha servido para viabilizar el conocimiento, las redes sociales son las responsables directas de que esta información, buena o mala, sustentada o no, fluya como sangre hasta los lugares más apartados del organismo global de profesionales; las redes sociales nos han permitido compartir, discutir, corregir, criticar y difundir un conocimiento que crece vertiginosamente. En tercer lugar, la incursión de una generación de jóvenes con una nueva visión de la carrera; esta nueva generación de Nutricionistas/Nutriólogos se ha ido formando en un entorno diferente al que se vivía unos pocos años atrás; han crecido profesionalmente bajo la imagen de colegas exitosos, habituales en los medios de comunicación, líderes de opinión, investigadores por lo tanto su visión y auto idealización personal es mucho más alta.

No obstante, los derechos adquiridos también han generado una serie de deberes propios del profesional y de su ejercicio. Estos deberían, ahora más que nunca, estar presentes en todas nuestras actividades puesto que su incumplimiento voluntario o involuntario podría no solo detener el crecimiento de nuestra carrera sino también retraerlo a un punto incluso anterior al reseñado líneas arriba. Algunos de estos deberes incluyen:

Deber con el conocimiento.

Cómo hemos citado, el internet ha puesto a disposición de todos, una avalancha de información, literalmente para todos los gustos. Lamentablemente no toda esta información cuenta con el aval apropiado ni con la validez necesaria para compartirla abiertamente. Ahora que los Nutricionistas/Nutriólogos son invitados regulares en los medios de comunicación y en cuanto congreso científico existe, es nuestra responsabilidad hacer comentarios oportunos y adecuados. No se puede salir a los medios a proponer ideas o tratamientos que no cuenta con sustento alguno.

Deber con la imagen que representamos.

Aunque somos responsables de nuestros actos, pertenecemos a un colectivo mayor. Es inconcebible que un Nutricionista/Nutriólogo en el contexto de las redes sociales, por ejemplo, sea seguidor de informaciones triviales o meramente comerciales. Un Nutricionista/Nutriólogo no debe ser seguidor de anuncios de aretes que ayudan a bajar de peso o de batidos mágicos que reducen el apetito; mucho menos de cursos de Nutrición que son dictados por otros profesionales de la salud y, peor aún, por personas que ni formación en salud tiene.

Deber con la objetividad.

La verdad científica debe estar por encima de creencias de índole alguno. La verdad no se puede parcializar porque no vaya acorde con nuestras creencias. Un Nutricionista/Nutriólogo vegano o vegetarianos no puede salir abiertamente a comentar que los alimentos de origen animal no son buenos para la salud porque eso no se ha demostrado categóricamente hasta el momento; eso confunde a las personas y genera atraso en la implementación de políticas de Nutrición Pública.

Deber con la ética.

Hoy que abundan las formulas, los suplementos, los equipos entre tantos tipos de ayudas, un Nutricionista/Nutriólogo no debe prestar su imagen para apoyar productos o servicios que no conoce lo suficiente o de los cuales no existe información suficientemente validada.

La dinámica del ejercicio profesional y personal incluye el error, el aprendizaje posterior al error y la mejora. Equivocarse sabiendo que se está cometiendo un error es tan malo como equivocarse por no saber lo suficiente. El intrusismo ha sido por mucho nuestro estandarte más visible, sin embargo, la aproximación al problema no ha sido la correcta: antes que pelear por un espacio debemos mostrar que lo merecemos, ese es nuestro deber mayor para con nosotros mismos y para con la sociedad en general.

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DIÁGNOSTICO NUTRICIONAL

El Diagnóstico Nutricional resume la Situación Clínica Nutricional del sujeto sin importar su edad, sexo, condición fisiológica o fisiopatológica. Dado que el Estado Nutricional representa el l resultado de muchos balances nutricionales parciales (Ver la entrada: Componentes de la Evaluación Nutricional), el Diagnóstico Nutricional adecuado debe ser capaz de recoger e integrar todo ese flujo de información (1).

El Diagnóstico Nutricional bien elaborado dará origen a la estrategia a seguir en el Cuidado y/o Tratamiento Nutricional del sujeto y depende única y exclusivamente de la ejecución de una buena Evaluación Nutricional. Debido a que el Diagnóstico Nutricional recoge la información relacionada con todos los aspectos del Estado Nutricional del individuo, las Indicaciones Nutricionales se elaborarán a partir de este Diagnóstico.

Muchas veces, el Diagnóstico Nutricional recoge aspectos de la situación clínica del sujeto que difícilmente pueden ser tratados en primera instancia; la decisión sobre cuál de los problemas debe ser abordado precozmente o cuál debe ser abordado según mejore la Situación Clínica del paciente, depende totalmente del conocimiento, la experiencia y el criterio clínico del profesional tratante (2-5).

El Diagnóstico Nutricional está compuesto de dos partes:

Parte I. Descripción de la situación médica. Esta sección incluye el registro del género, la edad y todos los diagnósticos médicos del paciente

Parte II. Descripción de la situación nutricional. En esta sección se debe hacer un listado de todas las situaciones de índole nutricional encontradas en el paciente de acuerdo con el siguiente orden: Hallazgo Nutricional, Evidencia Clínica y Asociación Probable.

Ejemplo de un Diagnóstico Nutricional completo:

Paciente varón de 6 meses de edad con diagnóstico médico de síndrome de obstrucción bronquial severa (SOB severo), parálisis cerebral, secuela de encefalopatía hipoxica isquémica. Presenta retardo en el crecimiento, desnutrición aguda y anemia ferropénica según se evidencia en índices antropométricos afectados (talla para la edad y peso para la talla) y pruebas de laboratorio (hemoglobina) asociadas a una nutrición inadecuada, interacción nutriente fármaco y cuadro fisiopatológico.

Referencias Bibliográficas

1. Cruz R. Fundamentos de la Nutrioterapia. 1a edición. Lima, 2007
2. Cruz R. Visión general de la profesión de Nutrición en el Perú para el siglo XXI. Renut (2010) 4(11): 525-542
3. Cruz R. Herrera T. Evaluación Nutricional del Niño. En: Cruz R. Fundamentos de la Nutriología Pediátrica I. 1ª Edición. Lima, 2010
4. Colegio de Nutricionistas del Perú. Matriz Conceptual de la Carrera de Nutrición en el Perú. RCN N° 013-2011-CN-CNP. Mayo 2011
5. Cruz R, Herrera T. La Evaluación Nutricional en la Práctica Clínica. En: Cruz R, Herrera T. Procedimientos Clínicos para la Atención Nutricional en Hospitalización y en Consulta. 1a Edición. Lima : Fondo Editorial IIDENUT SAC. 2013

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